
La tarde en Santa Fe se puso dulce, Colón se plantó en su estadio con las ansias de realizar un buen papel y no soltarle las riendas de mando a su técnico Fernando Gamboa, Boca se anticipó sin sacrificio ni peligro, pero la victoria tenía que llegar para los dirigidos por Falcioni, y no es sorpresa que el arco se abriera con una obra maestra en los pies del ídolo Riquelme, quien gracias a sus maravillas le proporcionó una victoria amena y calma por solo un tanto de diferencia, pero triunfo al fin después de tantos magros resultados.
No hay que presumir en que el equipo de la Ribera empezó a contagiar con juego y equilibrio, eso aún no apareció, aunque hay que reconocer que la zona defensiva estuvo más concentrada que otras veces, sin embargo el beneficio de que el rival no hiso méritos para ganar puede ser una respuesta a porque Boca logró sumar estos tres puntos. El primer tiempo fue para el olvido, ambos equipos se mostraron tímidos, desganados y sin fuerza ni ritmo, salvo dos intervenciones de riesgo de Riquelme, quien en los primeros minutos entró impreciso, y Palermo, no hubo mayor acción durante ese tramo del partido.
El segundo tiempo, tuvo más color por situaciones entusiastas como lo fue el gol a los 16' de Juan Román Riquelme con un tiro libre exquisito que hiso recordar a viejas épocas del "Diez" venciendo el arco del atento Diego Pozo. Luego del festejo del gol, se vino el cambio de Martín Palermo, en su lugar entró Lucas Viatri, en la semana pueden surgir ciertos rumores debido a esta modificación. Lucchetti se ganó aplausos cuando atajó un remate potente del jugador Acosta, quien fue el único que llegaba con desición al arco de Boca, pero el arquero no dejó margen a ningún error. Igualmente el respiro llegó a pocos minutos del final, con la expulsión de Ariel Garcé ante la fuerte infracción contra Nicolás Colazo, quien entró por Erviti, y todo pudo terminar con una alegría enorme para el conjunto "Xeneize".
Además, Boca estrenó a un juvenil en cancha llamado Jonathan Mazzola, un mediocampista de 20 años y prometedor, sin embargo la noticia final es con un Román sonriente y esperanzado a que este buen augurio siga creciendo con el correr de los partidos, pero la tranquilidad que habrá en la semana en Casa Amarilla será una bienvenida cálida para que llegue la paz y se dejen de lado los rumores de peleas y demás problemas. Una vez más, Román fue el salvador de su Boca querido.
Angela Villavicencio

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